Estamos en una época donde muchos se preguntan ¿Existe Dios?;
Pero pocos cuestionan la existencia de Jesucristo, se acepta que Él vivió y caminó hace unos 2000 años en Israel, y como una prueba de ello en nuestro diario vivir, usamos el calendario gregoriano que contabiliza los años desde su nacimiento.
Incluso existen muchos escritos que dan fe de su existencia, personajes que vivieron en esa época como por ejemplo Flavio Josefo, un historiador romano que vivió en el siglo1.
El debate empieza al analizar la verdadera identidad de Jesucristo, las principales religiones de hoy en día (llámese el islamismo, judaísmo, hinduismo, etc.) enseñan que Jesús fue un profeta, un buen maestro, o un hombre devoto, pero, ¿qué nos enseña la Biblia?
Juan, en el evangelio que escribió, dice: «…el Verbo era Dios» (Juan 1:1), y continúa en Juan 1:14 afirmando que «aquel Verbo fue hecho carne». Esto indica claramente que Jesús es Dios en la carne.
Cuando estaban reunidos los discípulos con las puertas cerradas, se les apareció Jesús resucitado delante de ellos, entonces el Señor le dijo a Tomás que pusiera su dedo en los agujeros de sus muñecas hechos por los clavos y metiera su mano en su costado donde fue atravesado por la lanza, entonces el discípulo de Jesús exclamó: «Señor mío y Dios mío» (Juan 20:28), reconociendo allí la divinidad de Jesús.
El apóstol Pablo en su carta a Tito capítulo 2, lo describe como, «…nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (2:13).
El apóstol Pedro dice lo mismo, «…nuestro Dios y Salvador Jesucristo» (2 Pedro 1:1).
Vemos claramente en los pasajes Bíblicos mencionados anteriormente que Jesucristo es Dios. pero, ¿Por qué es tan importante que esta afirmación sea verdad?
Porque si Él no es Dios, Su muerte no habría sido suficiente para pagar el castigo por los pecados de todo el mundo, Jesús vivió una vida perfecta a la voluntad de Dios, para ofrecer en la cruz del Calvario un sacrificio perfecto con la cual satisfizo la justicia de Dios, “porque por medio de una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que han sido consagrados a Dios.” (Hebreos 10:14).
Jesús tenía que ser 100% Dios, a fin de que pudiera pagar la totalidad de nuestra deuda, además Jesús también tuvo que ser 100% hombre para que pudiera morir por nosotros; ¡La salvación está disponible solamente a través de la fe en Jesucristo! La deidad de Jesús es la razón por la que Él es el único camino de salvación.
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6).