¿Quién es el Espíritu Santo? El Bautizo del Espíritu Santo

Hola, te doy la bienvenida a un nuevo video de Mensaje de Cristo, deseo completar esta serie de videos referentes al Espíritu Santo, terminando con el tema del bautizo en el Espíritu Santo.

Desde los tiempos antiguos, Dios prometió un cambio espiritual profundo que tendría lugar en el corazón de su pueblo. Los profetas hablaron de una obra transformadora que Dios haría por medio de Su Espíritu.

En el pasaje de Ezequiel 36:26-27, Dios promete: “26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Aquí, la profecía destaca una regeneración interna que solo podría lograrse mediante el Espíritu de Dios en cada creyente.

Joel 2:28-29: Otra promesa fundamental es la de Joel, quien profetizó: “28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.” Este versículo señala la universalidad del don del Espíritu, no limitado a profetas o sacerdotes, sino accesible a todos.

El bautismo del Espíritu Santo se cumplió con la obra redentora de Cristo. Él no solo vino para morir en la cruz y redimir al hombre, sino también para abrir la puerta al Espíritu Santo, quien guiaría a los creyentes en la nueva vida que Él les daba. Jesús mismo prometió el Espíritu Santo a sus discípulos:

“16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:16-17 RV60) En este pasaje, Jesús aseguró que después de su ascensión, el Espíritu Santo vendría para morar y acompañar a cada creyente.

Hechos 1:8: Jesús, antes de ascender al cielo, les dijo a sus discípulos: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Este poder capacitador y transformador del Espíritu Santo fue esencial para el testimonio y la misión de la iglesia.

El cumplimiento de la promesa del bautismo en el Espíritu Santo ocurrió en el Día de Pentecostés, como se describe en Hechos 2. En este evento, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos reunidos, llenándolos con poder y dotándolos de dones para proclamar el evangelio. Este momento marcó el inicio de la iglesia y el cumplimiento visible de las promesas del Antiguo Testamento, comenzando una nueva era espiritual en la que el Espíritu Santo estaría accesible a todos los creyentes.

Hechos 2:4: “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”

Entonces, ¿cuál es el propósito o la necesidad de recibir este precioso regalo?

  1. Como ya lo mencioné hace un momento, el Espíritu Santo da el poder de testificar y predicar a Jesucristo: “Pero cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder. Serán mis testigos en Jerusalén, en toda la región de Judea, en Samaria y en todo el mundo. (Hechos 1:8 PDT)”
  2. También da la sabiduría para poder defender adecuadamente el evangelio: “Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. 10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. (Hechos 6:8-10 RV60).
  3. Además nos enseña y proporciona los medios para poder crecer espiritualmente: “22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. (Gálatas 5:22-25 RV60)”

Pero, ¿Cómo sabré si he sido bautizado en el Espíritu Santo?

La primera señal visible de haber recibido este precioso regalo es el hablar en lenguas “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. (Hechos 19:6 RV60). Este punto se ha convertido un poco controversial entre los cristianos evangélicos, sobre todo, entre los Calvinistas, pero lo cierto es que yo mismo recibí este precioso don al poco tiempo de entregar mi corazón al Señor.  Es por ello que yo mismo sé con mucha certeza de la veracidad y actualidad de este bautizo.

Una vez recibido el bautizo del Espíritu Santo ¿Qué debemos hacer?, bueno, una vez bautizado, debemos de orar continuamente por la llenura del Espíritu Santo, para seguir creciendo espiritualmente, y no quedarnos estancados, o peor aún retroceder en nuestra relación con Dios.

Y por último, ¿que NO debemos de hacer con el Espíritu Santo?

Aunque ya toqué estos versículos en los primeros videos, es bueno recordarlos:

  1. Blasfemar: La blasfemia contra el Espíritu Santo se considera un pecado muy grave. Este acto se refiere a atribuir las obras del Espíritu Santo al diablo o rechazar deliberadamente su obra en nosotros. Es un pecado que Jesús dijo: “…todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. (Mateo 12:31 LBLA)”, debido a que representa una negación total y consciente de la obra redentora de Dios. Es una postura de incredulidad intencionada que cierra la puerta a la misericordia y al arrepentimiento, bloqueando la oportunidad de reconciliación con el Señor.

  2. Engañar: Engañar al Espíritu Santo implica tratar de esconderle la verdad o ser deshonesto, como lo muestra el relato de Ananías y Safira en Hechos 5:1-11. En esta historia, la pareja decide mentir sobre el dinero que ofrecen a la comunidad de creyentes, y Pedro les advierte que no solo estaban mintiendo a los hombres, sino a Dios. El Espíritu Santo conoce nuestros pensamientos y motivaciones, y engañarlo implica intentar actuar en contra de la verdad, lo cual distorsiona nuestra relación con Dios.
    “3 Entonces Pedro dijo: —Ananías, ¿por qué permitiste que Satanás entrara en tu corazón? Mentiste y trataste de engañar al Espíritu Santo. Vendiste el terreno, pero ¿por qué te quedaste con parte del dinero? 4 El terreno era tuyo antes de venderlo, pudiste haber dispuesto del dinero a tu gusto. ¿Por qué se te ocurrió eso? ¡Le mentiste a Dios, no a los hombres! (Hechos 5:3-4 PDT)”

  3. Resistir: Resistir al Espíritu Santo significa oponerse activamente a su obra y a su guía en nuestras vidas. En Hechos 7:51 PDT, Esteban acusa a los líderes religiosos: “¡Ustedes son muy tercos! Son como los paganos en su forma de pensar y de entender. Siempre se rebelan contra el Espíritu Santo, igual que sus antepasados.” es decir, rechazan la revelación de Dios y niegan aceptar su dirección. Este acto suele manifestarse en corazones endurecidos que rechazan el cambio, el arrepentimiento o el crecimiento espiritual, cerrándose a la transformación que el Espíritu Santo quiere obrar en nosotros.

  4. Entristecer: Entristecer al Espíritu Santo se refiere a las actitudes y acciones que contristan o afectan la comunión que tenemos con Él. En Efesios 4:30, Pablo exhorta a los creyentes a no entristecer al Espíritu de Dios con acciones como la ira, el resentimiento, el chisme o cualquier otra forma de conducta destructiva. Entristecer al Espíritu Santo implica vivir en una forma que va en contra de su carácter y naturaleza de amor, justicia y santidad. “No hagan poner triste al Espíritu Santo, quien es la garantía para su completa liberación en el día señalado. (Efesios 4:30 PDT)”

  5. Apagar: Apagar el Espíritu Santo significa obstaculizar o suprimir su obra en nuestras vidas. En 1 Tesalonicenses 5:19, Pablo exhorta a los creyentes a no «apagar» el Espíritu, lo que indica no suprimir sus manifestaciones o dones en la vida de la comunidad cristiana. Esta resistencia podría deberse al temor, a la incredulidad o al rechazo de la manifestación de los dones espirituales, lo cual limita la obra de Dios en nosotros y en la iglesia. “No apaguen el fuego del Espíritu. (1 Tesalonicenses 5:19 DHH)”

  6. Despreciar: Despreciar al Espíritu Santo significa menospreciar o no valorar su presencia y obra en nuestras vidas. Al no reconocer su importancia y autoridad, caemos en el error de restarle valor a la gracia y el poder que Él nos otorga. Hebreos 10:29 habla de los que desprecian la obra de Cristo, también desprecian al Espíritu que aplica esa obra en nosotros. “¿Qué creen que le pasará al que desprecia al Hijo de Dios? Es seguro que recibirá mayor castigo por considerar la sangre de Cristo una porquería. Esa sangre que estableció el nuevo pacto lo había purificado de sus pecados. Por eso recibirá un castigo peor por insultar al Espíritu que nos muestra el generoso amor de Dios. (Hebreos 10:29 PDT)”.

Hasta aquí este video, espero que haya sido de bendición para tu vida, te espero con más novedades, que Dios te bendiga.

Nos vemos.

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