Existen muchos que están tan engañados al pensar que son cristianos porque van a la iglesia y hacen buenas obras, o bien porque dijeron una pequeña oración de fe…
Pero el cristianismo no es un credo, lamentablemente hay muchas personas que creen que si lo es. Aunque te sepas de memoria toda la Biblia de cabo a rabo, esto no te convertirá en un cristiano, la mejor demostración está escrita en Santiago 2:19 que dice: «Tú dices tener fe porque crees que hay un solo Dios. ¡Bien hecho! Aun los demonios lo creen y tiemblan aterrorizados.»(Nueva Traducción Viviente)
Tampoco es un código de conducta, porque dicen algunos «No importa lo que uno crea, lo importante es que uno lleve una vida decente» y luchan por cumplir los 10 mandamientos, vivir según las normas «del sermón del monte» que están escritas en Mateo capítulo 5 y cumplir la regla de oro que dice «No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti», Todo esto está bien y es muy noble, pero la esencia del cristianismo no es la ética como lo pueden demostrar muchos agnósticos, quienes sostienen la imposibilidad del ser humano, de conocer la naturaleza y existencia de Dios.
Tampoco es un culto, aunque ser miembros de la iglesia y asistir a los servicios constituyen partes necesarias de la vida cristiana; así también lo son la oración y la lectura de la Biblia. Pero es posible participar en todas estas prácticas y, no obstante, no comprender qué es lo esencial del cristianismo. Los profetas del Antiguo Testamento denunciaban constantemente a los israelitas por su religión hueca, y Jesús criticaba a los fariseos por la misma razón.
Entonces ser cristiano es mucho más que seguir una religión, o una conducta moral; el cristianismo es Cristo y “Cristo es Dios”. Ser cristiano es tener una relación personal con el Señor Jesucristo, es tener fe, amor y obediencia en Cristo, pero mucho más que eso es tener una vida de unión espiritual con Él.
La mayor prueba que tendremos de ser cristianos es que transformaremos nuestras vidas y conductas dando un giro de 180 grados. Como una vez mi pastor contó: Había un ladrón que lo agarraron infraganti, con las manos en la masa, y cuando lo llevaban preso, pensó “Ah, como me arrepiento que me hayan atrapado, para la siguiente vez lo haré mejor” esto no es arrepentimiento, esto se llama lamento, el verdadero arrepentimiento es dejar de hacer las cosas malas y enderezar nuestros caminos.
Entonces si bien todo es Cristo, ¿Cómo lo conoceremos mejor?, ¿Cómo lo obedeceremos?, ¿Cómo lo amaremos?, ¿Qué pide de nosotros?, ¿Qué hizo por nosotros y por qué lo hizo?, todas estas respuestas están escritas en un solo lugar, en la Biblia. Por eso es tan importante leerla y estudiarla para no ser engañados.